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miércoles 5 octubre 2022
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Candeleda, el Reino Unido en Ávila

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Candeleda, el Reino Unido en Ávila

 

 

CANDELEDA FUE LUGAR DE VERANEO DE POLÍTICOS BRITÁNICOS

 

1.- Tristan Garel-Jones.  2.- John Major.  3.- Homenaje

 

1.- TRISTAN GAREL-JONES

Ni Mallorca ni Canarias… Candeleda. Desde los años ochenta, numerosos políticos británicos han elegido como lugar de descanso veraniego esta localidad de la provincia de Ávila, cuyo paisaje y clima en nada desmerecen. Situada al mediodía de Castilla, en el Valle del Tiétar que mira al Tajo, y adentrada en la comarca extremeña de la Vera, Candeleda parece haber sido más valorada por las altas instancias británicas que por las nacionales.

El primero de sus ilustres visitantes fue el galés Tristan Garel-Jones, ministro de los gobiernos conservadores de Margaret Thatcher y John Major. La estrecha relación con esta tierra se debió a su matrimonio con la española Catalina Garrigues Carnicer, propietaria de la finca El Cantalejo, en el paraje Los Tomillos de Candeleda, donde descansaba todos los veranos de su intensa labor parlamentaria como jefe del grupo conservador de Westminster.

Garel-Jones fue un seguidor de la cultura española y especialmente aficionado a los toros. No en vano, su esposa era sobrina del crítico taurino Antonio Díaz Cañabate. Se declaró admirador de matadores como El Juli y José Tomás, y lector empedernido de amantes de la tauromaquia, como Gregorio Corrochano, Bergamín, Alberti o Hemingway, aunque de éste último consideraba que más bien le gustaba el espectáculo de la fiesta, pero que nunca entendió el arte del toreo. Se hizo corresponsal taurino de la prestigiosa revista The Spectator. Cuando en su país alguien le afeaba su interés por algo tan cruel, él respondía que su sensibilidad ante los toros era la misma que la de grandes maestros como García Lorca, Ortega y Gasset o Picasso.

Su amistad con John Major se afianzó en 1990, cuando los diputados conservadores pusieron en tela de juicio el liderazgo de la Primera Ministra Margaret Thatcher, al no superar ésta una primera votación entre ellos para continuar en el cargo. Antes de someterse a una segunda, cinco de sus ministros se reunieron por la noche en el elegante palacete, estilo Queen Anne, que Garel-Jones poseía en el barrio de Victoria en Londres, donde acordaron que Thatcher sería sustituida por Major. A primera hora de la mañana, el propio Garel-Jones se desplazó hasta la casa de la Primera Ministra para comunicarle la decisión adoptada por su partido. Aquella operación fue conocida como La conspiración de Catherine Place. Irónicamente, The Guardian decía que aquella confabulación había sido urdida a los pies de la Sierra de Gredos y que Garel-Jones era miembro del Parlamento por el distrito de Madrid Central.

 

2.- JOHN MAJOR

Desde 1981, Major y su esposa Norma veraneaban con Garel-Jones en Candeleda. Pero es en 1992, cuando llega como Primer Ministro de la Corona Británica en un helicóptero procedente de Barcelona, donde había asistido a diversas competiciones de los Juegos Olímpicos. En la finca le esperaban los guardeses y una docena de policías de Scotland Yard. Como acostumbraba, la visita tenía carácter privado, lo que no impidió la expectación de los habitantes de Candeleda ante el extraño trasiego de personas, del que no estaban avisados. Aquella estancia pasó inadvertida para los medios oficiales.

En 2011, ya ex Primer Ministro, se desplazó hasta la mansión de Garel-Jones con una pléyade de miembros relevantes de la política del Reino Unido, como el portavoz de la Cámara de los Comunes, George Young y su esposa Aurelia, que solían desplazase en bicicleta hasta la población y conversaban con los vecinos. También acudieron los ex ministros Ian Lang y Douglas Hogg, con sus respectivas esposas Sandy y Sarah, acompañados por los periodistas Matthew Parris y Julian Gloves. Todos ellos convivieron con normalidad con los habitantes de Candeleda, que comentaban: “Pero si no parecen ingleses”.

 

3.- HOMENAJE

John Mayor continuó sus veraneos en Candeleda en años posteriores. Le gustaba la lectura tranquila, los paseos por la Sierra de Gredos, a los pies del Pico Almanzor. Disfrutaba de los platos tradicionales que le preparaba su querida guardesa Marcelina Rodríguez, las judías, el cabrito asado, el queso de cabra, el pimentón como condimento, la sangría y el gazpacho, “esa sopa fría de tomate”… Major había paseado el nombre de Candeleda por su país y, en 2013, el pueblo quiso agradecérselo levantando un monolito en su honor, proyectado por el arquitecto Manuel Urtiaga, junto al Centro de Fermentación de Tabaco, y dando su nombre a la principal avenida de la localidad en un acto público.

Major pronunció un discurso en la Plaza Mayor en el que invitó a los británicos a visitar y conocer “la verdadera España”, en referencia al millón de conciudadanos que viven en España y a los más de tres millones que cada año visitan sus playas. Le acompañaban Ian Lang, Julian Gloves, Matthew Parris y las autoridades españolas de la zona. Posteriormente, Major firmó en el Libro de Honor de la corporación municipal que él mismo había iniciado en 1992. Candeleda ha sido un idílico lugar de descanso para los británicos en la península, lejos de la metrópoli y de Gibraltar.

(Foto portada. John Major. Chatham House)

 

 

Tristan Garel-Jones

 

Panorámica de Candeleda

 

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