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miércoles 5 octubre 2022
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Un zamorano quiso ser Alcalde de Nueva York

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Un zamorano quiso ser Alcalde de Nueva York

  

 

JERÓNIMO DOMINGUEZ ENCABEZÓ UNA CANDIDATURA HISPANA PARA LA ALCALDÍA DE NUEVA YORK

 

 

1.- El candidato. 2.- En Salamanca. 3.- las apariciones de Garabandal. 4.- Las Torres Gemelas.

 

1.- EL CANDIDATO

Hay personajes de la pequeña historia cuya trayectoria vital no deja de suscitar curiosidad. En un intento de reproducir el mito de David contra Goliat, el médico zamorano Jerónimo Domínguez Asensio concurrió en 1981 en las elecciones como candidato a la alcaldía de Nueva York. Compareció ante su electorado como abanderado del partido antiabortista Derecho a la Vida, intentando recoger el voto de la comunidad hispana.

Además de las reformas que habitualmente los partidos proponen, Domínguez incidió en el derecho a la igualdad, sin distinción de la raza, religión o sexo y, especialmente, en un plan para la rehabilitación de los miles de inmuebles abandonados que existían en el Bronx para ofrecerlos como viviendas sociales. En la campaña electoral demostró que se desenvolvía con soltura en los medios de comunicación neoyorkinos, contando con una emisora de radio que distribuía sus comunicados a otras cuatrocientas estaciones, así como con un programa semanal en una televisión de Manhattan. Por su parte, el New York Times también le ofreció varias entrevistas para que expusiera su programa electoral.

Los comicios resultaron arduos, porque aquella apuesta requería de mayores fondos que los que la población hispana podía aportar. En consecuencia, terminó desbancado por el judío-polaco Ed Koch, que había recibido todo el apoyo de los potentes aparatos de los Partidos Demócrata y Republicano, así como del influyente lobby judío. Aquel año, había permanecido algunos días en Salamanca y algunos medios resaltaron su presencia, como La Gaceta Regional, a la que, manifestó que acudía a las elecciones en representación de los intereses de los católicos neoyorkinos, que suponían una cuarta parte de la población. No sería la única vez que se sometería a unas votaciones; también lo intentó infructuosamente para la presidencia del distrito del Bronx.

 

2.- EN SALAMANCA

¿Quién era Jerónimo Domínguez? Había nacido en el pequeño pueblo de Pinilla de Toro y era de extracción humilde. Habitualmente acompañaba a su padre, que era pielero, comprando y vendiendo pieles de animales en los mercados de Toro, Tordesillas, Rueda y Medina del Campo mediante el regateo, el trueque y el trato tan habitual en Castilla.

 

Tan pronto como cursó las primeras letras, marchó a Salamanca para estudiar el bachillerato con beca en el Colegio de los Maristas. Siempre obtuvo matriculas y accedió con facilidad a la Facultad de Medicina de la Universidad de Salamanca, donde se licenció con premio extraordinario. Posteriormente, realizó el doctorado, obteniendo la calificación de sobresaliente cum laude por su trabajo sobre ‘La acción analgésica de la anfetamina en monos. Comparación con la morfina’. Y simultaneó su actividad estudiantil con otras asistenciales, como la de repartir comida entre los hogares sin recursos del barrio de Pizarrales, por lo que recibió el premio “Agustín del Cañizo” que los estudiantes de Medicina daban al mejor compañero de su promoción.

Tras finalizar la carrera, decidió ejercer la medicina en Nueva York. A su llegada, en 1961, se estableció como médico cirujano en su consulta privada de Washington Heights, poniéndose a disposición del arzobispado de Nueva York, donde el obispo guipuzcoano Francisco Garmendia Ayestarán le encomendó la colaboración en su labor pastoral en las parroquias hispanas. Fue un activista católico muy eficiente. Su relación con la madre Teresa de Calcuta era fluida. La religiosa estuvo en su despacho neoyorquino y Jerónimo la visitó en Calcuta. Daba cursillos prematrimoniales en el Bronx, ayudando al colectivo hispano cuando era requerido para ello. Cosechó tantos méritos que llegó a ser nombrado Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén.

 

3.- LAS APARICIONES DE GARABANDAL

Domínguez se casó con su compañera Gladys Meza, natural de Costa Rica, con la que tuvo dos hijos, Jerome y Frank. Su vida dio un vuelco cuando la madre de Gladys le enseñó unos folletos religiosos que hablaban de ciertas apariciones de la Virgen que se estaban produciendo en España, concretamente, en San Sebastián de Garabandal (Cantabria). Su esposa mostró cierto interés y curiosidad por visitar aquella localidad y le convenció para realizar el viaje, que tuvo lugar en el transcurso de unas vacaciones navideñas que Domínguez había tomado para visitar a sus padres en Salamanca.

Desde la capital charra partieron hacia aquel pequeño enclave cántabro, situado a los pies de los Picos de Europa, cerca de San Vicente de la Barquera. El matrimonio se alojó en la casa de Serafín González, tío de Conchita González, una de las cuatro niñas que decían haber hablado con la Virgen. Jerónimo y Gladys quedaron muy impresionados al escuchar el relato en boca de las protagonistas y volvieron a Nueva York resueltos a difundir la extraordinaria vivencia entre los fieles de su circunscripción.

Aquellos hechos se produjeron en Garabandal durante cuatro años. Los fieles ya habían construido una ermita y las peregrinaciones marianas procedentes de todo el mundo fueron creciendo exponencialmente al margen de la Iglesia, desbordando a la jerarquía eclesiástica, que tuvo que tomar medidas. La vidente Conchita se sintió muy presionada y terminó por retractarse de cuanto había manifestado acerca de las apariciones, momento en que el Obispo José María Cirarda optó por desautorizar el culto en aquel lugar.

Conchita se sintió abatida y la convivencia con sus vecinos y seguidores se fue haciendo cada día más difícil. Sin embargo, el médico zamorano creía en su sinceridad y le propuso marchar a Nueva York para emprender una nueva vida. Y así fue. Partió en 1972 para trabajar como auxiliar en la clínica del médico durante tres años y se graduó como enfermera. Estuvo viviendo en el domicilio del matrimonio Domínguez hasta que se casó con Patrick Keena, de procedencia irlandesa, con quien regentó un restaurante en Long Island.

 

3.- LAS TORRES GEMELAS

La adversidad puso a prueba el temple de Jerónimo Domínguez. El 11 de Setiembre de 2011 tuvo lugar el luctuoso hecho del atentado terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York. En él sucumbió su hijo Jerome, junto a otros 22 compañeros, en las operaciones de rescate que le correspondieron como miembro del grupo de élite de escaladores de la Policía del distrito. Se encontraba en el piso 80 de la primera torre cuando ésta se desplomó envuelta en una bola de fuego. Jerome era muy conocido y querido en Zamora, adonde le gustaba acudir durante la Semana Santa. En aquella ocasión su padre, desolado, manifestó que “el terrorismo no se acabará nunca, porque va unido a la maldad”.

Junto a Jerome resultó gravemente herido otro policía de ascendencia zamorana, Marcelo Pévida. Éste no consiguió entrar en la Torre Norte, cayendo parte de uno de los aviones atacantes sobre su coche patrulla. Pero, pudo introducir a 400 personas en un local próximo para ponerles a resguardo de las intensas deflagraciones. Sufrió graves secuelas por las que fue dado de baja en el cuerpo policial y adquirió en copropiedad las famosas pizzerías Grimaldi’s de Brooklyn.

 

 

Jerónimo Domínguez

 

Jerome Domínguez

 

Nueva York

 

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