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miércoles 5 octubre 2022
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Un leonés trajo a Frank Sinatra a España

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Un leonés trajo a Frank Sinatra a España

 

 

LAS PERIPECIAS VIVIDAS POR ARSENIO MARCOS

 

1.- El Seni. 2.- La contratación. 3.- La llegada y el esperpento. 4. El concierto de Madrid. 5.- Xavier Cugat amenaza con el juzgado. 6.- Zancadillas. 7.- La atropellada gestión.

 

1.- EL SENI

Frank Sinatra tuvo sentimientos contradictorios respecto a España, y frecuentemente lo mostraba en sus actuaciones en directo con alusiones despectivas en sus comentarios. Unas veces alababa la belleza de sus castillos, como el Alcázar de Segovia, o las murallas de Ávila; pero otras, hacía ascos a nimiedades, como las colonias con las que se obsequiaba a las mujeres. Motivos tenía. En nuestro país estuvo una docena de veces entre 1951 y 1957, no en situaciones agradables, sino siguiendo a su esposa, Ava Gadner, de la que estaba profundamente enamorado, teniendo que soportar sus constantes infidelidades. En realidad, eran las dos caras de una misma moneda. Ava Gadner fijó su residencia en La Moraleja (Madrid) y mantuvo relaciones con famosos personajes de la torería hispana, como Mario Cabré, Luis Miguel Dominguín… lo que llevó a Sinatra a pedir el divorcio en 1957 y a exclamar: “Nunca volveré a ese maldito país”. Pero, el leonés Arsenio Marcos Rodríguez, consiguió en 1986 que cambiara de opinión para dar un concierto en Madrid, afrontando las numerosas dificultades de todo tipo que tuvo de vencer.

Arsenio Marcos era un resuelto empresario de Bilbao, que procedía de Sabero, en la montaña leonesa, donde era conocido como “el Seni” y había trabajado como minero y vaquero, emigrando a los diecinueve años al País Vasco en busca de fortuna. Allí realizó labores de repartidor, camarero, fontanero y chatarrero, hasta terminar en el mundo del espectáculo y la representación de artistas, entre los que llegó a contar con Isabel Pantoja, José Luis Perales o Los Chichos. Pero consideraba que aún no había alcanzado su propia meta. Entusiasta admirador de Frank Sinatra, acarició la idea de contratar a La Voz para que diera un concierto en España. Y puso todo su empeño en ello, hasta conseguir que la actuación tuviera lugar en Madrid el 25 de septiembre de 1986, cuando el cantante tenía 71 años de edad.

 

2.- LA CONTRATACIÓN

Tres años antes, el director catalán Xavier Cugat lo había pretendido sin éxito, a pesar de que él y Sinatra fueron compañeros y amigos de juventud en los escenarios de Las Vegas (California). Posteriormente, Alex Zara, representante de Cugat, lo intentó de nuevo. Pero no cuajó, porque a Sinatra le molestó que el productor Alfredo Fraile y el propio Cugat lo hubieran aireado cuando era meramente un proyecto y, por otro lado, los patrocinadores no habían adelantado una peseta.

Es en ese momento cuando aparece Arsenio Marcos, proponiendo adelantar 110 millones de pesetas para que se pudiera avanzar en la negociación. Antes, se había puesto de acuerdo en la financiación con Rosa de Santiago Diéguez, una pequeña empresaria de la construcción de Benidorm. Alex Zara vio el cielo abierto para firmar el contrato sin exponer ningún dinero y se puso en contacto con la representación de Frank Sinatra para cerrar la operación. Tras volar desde Bilbao, la firma del contrato tuvo lugar en Beverly Hills entre Milton Rudi, abogado de Frank Sinatra, y Arsenio Marcos y Alex Zara, por la parte española, siendo un millón de dólares la cantidad neta a cobrar por el cantante.

Luego venía la letra pequeña, toda para Arsenio Marcos. Debía alquilar el estadio Santiago Bernabeu, asumir los gastos de publicidad, de entradas, el pago de impuestos. Haría una plataforma circular en el centro del campo, alrededor de la cual se situarían 35 músicos de la Filarmónica de Londres más otros cuatro propios de Sinatra, el bajo, la batería el piano y el director Willian Willer. No se permitirían retransmisiones por televisión en directo. Habría un escenario cubierto de 400 metros a instalar por la misma empresa de Julio Iglesias. Se confeccionarían 100.000 entradas con precios entre 2.000 y 50.000 pesetas según la zona, independientemente de una primera fila con 102 sillas a 80.000 pesetas cada una. Junto al escenario, debía instalarse una gran pantalla gigante de alta resolución con publicidad y otra que sería la del marcador del estadio.

En cuanto al hotel, el Ritz del Paseo del Prado fue el designado, ocupando dos plantas, una para Sinatra y otra para su comitiva de médicos, peluqueros y secretarias. En la puerta siempre debía haber siete vehículos Mercedes y un equipo de seguridad. Además, el cantante dispondría de un piano de cola afinado, botellas de agua certificada por Sanidad y otro vehículo discreto por si quería salir inadvertidamente. Por su parte, Arsenio Marcos propuso algunas ideas que rechinaban un poco, como que la actuación fuera presentada por el omnipresente José Luis Uribarri, o que se ofreciera una cena solidaria para 500 personas en el Teatro Real a beneficio de la Fundación Reina Sofía, emulando las prácticas norteamericanas, si la Casa Real lo admitía, lo que no se llevó a efecto.

 

3.- LA LLEGADA Y EL ESPERPENTO

Antes del concierto, fueron repartidas a los periodistas sus acreditaciones para el recibimiento de Frank Sinatra en el aeropuerto de Barajas. Poco después, corrió el rumor de que el evento sería suspendido y se organizó un caos en la terminal. Susan Reynolds, secretaria del cantante, tuvo que reunirlos para confirmar su celebración, al tiempo que les comunicaba que el cantante no haría declaraciones. Sólo saludaría con la mano a la prensa gráfica para que diera fe de su presencia, debido a que se sentiría muy cansado después de un vuelo transoceánico de catorce horas. Por su parte, Arsenio Marcos, ratificó lo dicho por Reynolds afirmando que el día antes ya le había hecho entrega del 50 por ciento del caché. El jefe de prensa de la organización, José Luis Uribarri, intentó convencerles de que se diera la rueda de prensa, pero en inglés no se aclaraban y aumentó el galimatías. La Policía también se negó a habilitar una sala “porque no se había solicitado el permiso a tiempo”.

En esto, el megáfono anunciaba la llegada de Frank Sinatra. Había aterrizado, procedente de su residencia de Palm Spring (California), en uno de sus aviones Mystere privados que llevaba sus iniciales. La encargada de recibirle a pie de pista fue Rocío Jurado, que lucía una gigantesca pamela negra y, a juzgar por quienes la vieron, se decía que iba vestida como si fuera a una boda. La cantante hizo entrega de un enorme ramo de flores a la cuarta esposa de Sinatra y viuda de Zeppo Marx, Barbara Blakeley, del que tuvo que desprenderse porque le tapaba la cara.

Junto con Rocío Jurado había pasado la línea señalada un fotógrafo que hizo varias instantáneas. Al verle entrando en el hall junto a los dos cordones de seguridad, sus compañeros de prensa montaron en cólera y comenzaron a quejarse. El periodista del corazón, Jesús Mariñas, alegando que todos tenían el mismo derecho, se saltó el espacio policial y se lanzó sobre Frank Sinatra para ponerle la alcachofa del micrófono delante de la cara. En medio de la algarabía, la Policía le repelió con tal contundencia que la primera fila de reporteros gráficos, que se hallaban sobre una tarima, cayó sobre la comitiva, armándose un revuelo sin par. Al verlo, Frank Sinatra y su esposa se pusieron pálidos. El personal de seguridad les tuvo que sacar a toda prisa en volandas hasta una limusina Mercedes, en la que salieron aceleradamente del aeropuerto seguidos de otros seis vehículos idénticos.

 

4.- EL CONCIERTO DE MADRID

La actuación tuvo lugar al día siguiente a las nueve de la noche. Arsenio Marcos se empecinó en que Frank Sinatra fuera presentado por José Luis Uribarri, lo que no pareció del agrado del cantante. En todos sus conciertos, las actuaciones comenzaban por la propia orquesta que interpretaba una pieza para darle la entrada. Otras veces le introducía una voz en off de alguien que permanecía oculto. Pero no quería que nadie estuviera en el escenario. Esta vez fue diferente. Cuando Sinatra subió al tablado y se topó con Uribarri, tragó saliva. Se podía adivinar lo que estaba pensando: ¿quién es este señor?, ¿qué está diciendo? El divo rechazaba que en los conciertos alguien apareciera con él a su mismo nivel porque era bajo de estatura. De hecho, siempre actuaba con zapatos de tacones reforzados.

Pero, por fin, se realizó la gala sobre el césped del Real Madrid, que estaba protegido por una espesa alfombra de 6.000 metros cuadrados. Interpretó 23 de sus canciones más famosas ante un variopinto público en el que junto a su esposa se hallaba la representación de la Embajada norteamericana y el glamur hispano encabezado por Isabel Presley. Sinatra no había querido hablar con la prensa. Estuvo todo el tiempo encerrado en el Ritz durmiendo y ensayando, rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad de una empresa, que puso a su disposición unos 400 especialistas en tiro y karate para el día del concierto. En la puerta tuvo en todo momento los siete vehículos Mercedes con un coste de 50.000 pesetas diarias cada uno, que no utilizó.

 

5.- XAVIER CUGAT AMENAZA CON EL JUZGADO

Los contratiempos no cesaban. Uno de los firmantes del contrato era Alex Zara, el representante del director catalán Xavier Cugat, quien hacía tres años le había hecho el encargo de conseguir el concierto de Sinatra en España. Pero a la hora de la firma, Alex Zara no lo hizo en nombre de Cugat, sino en el suyo propio, con lo que Cugat quedaba fuera de la negociación y la comisión que le hubiera correspondido fue cobrada por Zara. Cugat le llamó traidor, porque era él quien les había presentado a Sinatra, y amenazó con llevarle a él y a Arsenio Marcos a los tribunales, en reclamación de un diez por ciento del millón de dólares fijado en el acuerdo. Ante el escándalo en ciernes, Zara y Marcos convocaron una rueda de prensa en la que mostraron unas fotografías del momento de la firma del contrato, en Beverly Hills, con el representante de Sinatra, Milton Rudi, junto con la primera y la última de sus páginas.

Milton Rudi se puso en contacto con Cugat para intentar apaciguarle, apelando a la buena amistad que durante muchos años le había unido con Frank Sinatra en Las Vegas. Le dijo que le llevaría al concierto, dándole una entrada de primera fila y que hasta allí sería conducido en una limusina con tres señoritas azafatas. Le contestó que no quería las señoritas, sino su dinero. Aquel asuntó pasó, no sin que antes Cugat señalara a los culpables. De Milton Rudi manifestó que “sólo quería llevarse la comisión de 100.000 dólares”, y de Arsenio Marcos y Rosa de Santiago, que “eran dos advenedizos que no tenían nada que ver con el mundo del espectáculo” e insultos que no reproducimos.

 

6.- ZANCADILLAS

Los profesionales del mundo del espectáculo recelaban de Arsenio Marcos. Le consideraban un intruso en la profesión. Realizaban todo tipo de manifestaciones en la prensa para obstaculizar el concierto de Sinatra. Malintencionadamente, ponían en duda que se celebrara. El día anterior apareció la noticia de que el cantante había tenido que suspender una actuación en Las Vegas por una gripe. Promovieron campañas muy negativas en los medios dirigidas a que el empresario leonés fracasara. Pero no fueron los únicos.

La Sociedad General de Autores también hizo lo suyo. La entidad de gestión vio claramente que el concierto sería un fracaso y se apresuró a cobrar sus derechos antes de la celebración. Le comunicó a Arsenio Marcos que debían pagar como tarifa un 10 por ciento de los 50 millones de pesetas que, a ojo de buen cubero, calcularon que obtendría de la venta de las entradas. Marcos no podía abonar esa cantidad y ofreció garantías de pago. La SGAE le exigió que fueran especiales, en concreto, que le avalara El Corte Inglés por tener la exclusiva de la venta de las entradas. La organización estimó que la entidad de gestión no podía reclamar el arancel antes de la recaudación y lo consideró un chantaje, poniendo una denuncia ante el Juzgado de Instrucción número 33 de Madrid.

En cuanto a Televisión Española, tampoco quiso participar en el evento. La organización le pidió 100 millones de pesetas por la grabación y que fuera emitida una vez pasados veinte días de la celebración. Pero TVE sólo ofreció 5 millones y que el concierto fuera emitido en directo, lo que no fue admitido por el grupo de Arsenio Marcos, que prefirió evitar cualquier transmisión para obligar al público a comprar las 70.000 entradas y realizar una grabación propia. Resultó un fracaso. Se vendieron pocas entradas y la grabación nunca salió al mercado.

 

7.- LA ATROPELLADA GESTIÓN

El contrato había sido firmado veinte días antes. Las grandes estrellas formalizan sus actuaciones al menos con un año de antelación. Aquí no fue así. No hubo materialmente tiempo para proyectar una adecuada promoción, ni se hizo un estudio del público que podría asistir, ni del precio que estaba dispuesto a pagar. Incluso no se tuvo en cuenta la incidencia del tiempo meteorológico.

Arsenio Marcos había cedido a El Corte Inglés la exclusiva de la venta de las entradas. De las 100.000 contratadas se comercializaron 7.000 y hubo que rebajarlas un 60 por ciento. Las clamorosas pérdidas se veían venir desde el principio. Dos días antes sólo se habían podido vender 10.000. Milton Rudi juzgó que no había habido la publicidad adecuada y quiso cancelar la actuación, pero Marcos se opuso porque ya había adelantado mucho dinero.

Cumpliendo lo pactado, El Corte Inglés dejó de vender las localidades el día anterior al concierto. Los nervios cundieron y, a la desesperada, el mismo día de la actuación el Real Madrid abrió sus taquillas a las 3 de la madrugada. Pero el público no se acercaba porque les parecían muy caras. Les exigieron bajar los precios y comenzaron a vender una importante cantidad hasta la 9 de la mañana, hora en que tuvo que cerrar por la protesta de El Corte Inglés, que era la única entidad autorizada para la venta. En esas horas los reventas ya habían aprovechado para comprar a bajo precio y hacer su agosto. Por su parte, el periodista Luis del Olmo, ofrecía precipitadamente 1.500 entradas a 5.000 pesetas en su programa radiofónico Protagonistas de la COPE, ocasionando un caos circulatorio en las calles aledañas.

Frank Sinatra vio que aquella situación le perjudicaba en su reputación como artista. No podía consentir un concierto sin público, porque hundía su caché en las contrataciones posteriores, y decidió regalar 16.000 entradas entre los empleados de la filial española de la discográfica Warner y policías y militares sin graduación, que fueron autorizados a regresar a sus cuarteles hasta la 1 de la madrugada. Definitivamente, el auditorio estuvo compuesto por unas primeras filas por las que se había pagado 18.000 pesetas o lo inimaginable para estar sentados en incómodas sillas de madera plegables, hasta los que por miles se hallaban en las gradas del estadio sin haber pagado nada.

Arsenio Marcos comentó a sus amigos que había perdido 25 millones de pesetas. Pero, habría sido mucho más. Echaba la culpa al tiempo, pues en Madrid había llovido intensamente los dos días anteriores. Otra cosa no podía decir. Pero no se arredró con aquel evento que se convirtió en un fiasco. Siguió con sus producciones artísticas y siempre se mostró orgulloso de ser la persona que consiguió traer a Frank Sinatra a España.

 

 

Ava Gardner

 

Frank Sinatra y Ava Gardner

 

Arsenio Marcos Rodríguez

 

 

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