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Blázquez de Pedro rechazó ser Académico de Francia

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Blázquez de Pedro rechazó ser Académico de Francia

 

DESDE PANAMÁ EL BEJARANO JOSÉ MARIA BLÁZQUEZ DE PEDRO REHUSÓ SER ACADÉMICO DE FRANCIA EN RESPUESTA A LOS DESPRECIOS HECHOS AL ESCULTOR RODIN.

 

1.- El caso Dreyfus.  2.- Rechazo a la Academia Francesa de Historia Internacional.  3.- Correspondencia desde Panamá.  4.- Personalidades.  5.- Diversas publicaciones.

 

 

1.- EL CASO DREYFUS

En el año 2002 la Comisión Europea concedió a Salamanca el título de “Ciudad Europea de la Cultura”. Dentro de las actividades programadas, los salmantinos se vieron gratamente sorprendidos por la instalación temporal, auspiciada por la Fundación La Caixa, de la renombrada estatua Balzac de Rodin en el centro de la Plaza Mayor, de tres metros de altura, sobre un notable pedestal cuadrado. Aquella enigmática figura oscura envolvía una secular historia de desencuentros, que trascendió a numerosos personajes de su época, entre ellos, el bejarano José María Blázquez de Pedro.

La pieza había sido encomendada por el escritor Emile Zola al escultor Auguste Rodin en 1891, para ser ubicada en la Plaza del Palais Royal de Paris. La idea surgió del novelista Alexandre Dumas, pero fue Zola quien relanzó la iniciativa cuando resultó elegido presidente de la Societé des Gens de Lettres de Paris, una sociedad de gestión de los derechos de autor. El precio acordado fue de 30.000 francos, de los que el artista recibió 10.000 a cuenta, con el compromiso de hacer la entrega en el plazo de dos años.

Rodin tardó siete. Atravesaba una etapa de fuertes altibajos emocionales, causados por la ruptura sentimental con la también escultora Camille Claudel, de su misma talla artística, en la que algunos han querido ver a la verdadera autora de muchas de sus obras. Por otra parte, hacía años que Honoré de Balzac había muerto y el escultor carecía de una noción física del escritor. Esas dudas le llevaron a abocetar siete estatuas, decidiéndose, finalmente, por una en la que Balzac aparece ataviado con la bata que utilizaba para escribir de noche.

En 1894 se produjo en Francia un caso de alto espionaje del que fue injustamente acusado y condenado a prisión el teniente Alfred Dreyfus, un judío alsaciano, utilizado como cabeza de turco en una arbitraria sentencia que destilaba antisemitismo. Emile Zola, en su labor periodística, investigó aquellos hechos, llegando a la conclusión de que el encumbrado comandante Walsin Esterhazy había ofrecido sus servicios a Alemania y era el verdadero autor. Escribió en el diario L’Aurore el artículo J’accuse (Carta al Presidente de la República), evidenciando la injusticia cometida. Aquella denuncia produjo una honda crisis en la Tercera República francesa, convirtiéndose en un escándalo internacional.

Esterhazy era miembro de la aristocracia, que no estaba dispuesta a admitir lo publicado por Zola, incriminándole por un delito de injurias. Fue perseguido por el Gobierno y por los periódicos conservadores, viéndose en la tesitura de exiliarse en Inglaterra durante un año. Al regreso, tuvo que enfrentarse al embargo de sus bienes, al ataque contumaz de los periódicos y la expulsión de todas las instituciones a las que pertenecía. Su mandato en la Societé de Gens de Lettres había finalizado y fue sustituido por el poeta Jean Aicard, que no pudo impedir el rechazo de la obra que Zola había encargado a Rodin.

La prensa lanzó una campaña contra todas las personas relacionadas con Zola. Una comisión de la Societé se presentó en el taller del artista para manifestarle que la estatua de Balzac no les interesaba. No les gustaba porque era una “masa sin forma”. Instituciones como la Societé Nationale des Beaux Arts, a la vista del modelo en yeso, la calificó como “un saco de carbón”. En su honestidad, Rodin rehusó la polémica y devolvió los 10.000 francos que ya había recibido.

Francia se dividió en dos bandos. Entre los muchos partidarios de Rodin estaban el pintor Monet y el poeta Mallarmé. Por su parte, Cezanne promovió una colecta para comprar aquella obra, que se había convertido en un emblema político. Rodin no quiso entrar en más disputas y se retiró a su casa del barrio de Meudon, muy cerca de donde en 1928 se establecería el escultor bejarano Mateo Hernández. Allí llevó el modelo de yeso, cuyo vaciado en bronce se produjo después de su muerte. Cuando los tiempos cambiaron, la obra fue inaugurada con todos los honores el 14 de Julio de 1939, día de la Fiesta Nacional de Francia.

 

2.- RECHAZO A LA ACADEMIA FRANCESA DE HISTORIA INTERNACIONAL

El caso Rodin tuvo resonancia mundial. Espoleados por el sionismo socialista internacional, los medios de comunicación progresistas se alinearon en favor del escultor. Blázquez de Pedro, ya afincado en Panamá, se hizo eco de ello, ponderando que el menosprecio a la obra de Rodin había sido realizado por la Sociedad que gestionaba los derechos de autor en Francia.

El bejarano estuvo muy vinculado desde su juventud al mundo de la propiedad intelectual. En 1901 había registrado su primer libro Latidos, editado por la Imprenta Salmanticense de Salamanca. Posteriormente, lo entregó en la Universidad para que ésta lo enviara para su inscripción al Registro de la Propiedad Intelectual de Madrid, recibiendo posteriormente la acreditación que garantizaba el dominio sobre la obra. Dicho poemario estaba dedicado a su amigo Juan Manuel Hernández, maestro de obras del Ayuntamiento bejarano y hermano mayor del escultor Mateo Hernández.

En 1911, forma parte de la “Asociación de Publicistas” (escritores) de Salamanca, cuya junta provincial se crea en el seno de la Universidad bajo la presidencia de don Miguel de Unamuno, quedando constituida como delegación provincial dependiente de la central de Madrid. Y cuando decidió emigrar a Panamá, se cuidó mucho de que sus títulos tuvieran la debida protección, tras comprobar que existía un Convenio de propiedad literaria, artística y científica, celebrado entre el Reino de España y la República de Panamá, publicado en la Gaceta de Madrid el 1 de junio de 1913, suscrito por el rey Alfonso XIII y Eduardo Chiari, presidente de la República panameña, por el que “cada una de las partes contratantes, gozaría en la otra de los derechos concedidos”.

Blázquez de Pedro era conocido en el mundo editorial al margen de las ideologías, lo que le hizo merecer que, en 1917, la Societé Academique d’Histoire Internationale de Paris propusiera otorgarle la distinción de “Miembro de la Sociedad con Diploma e Insignia”. De este modo, se convertiría en su persona de referencia en Panamá, un naciente país que acababa de independizarse de Colombia. Pero lo rehusó por dos veces dicho año y una tercera en 1918. Escribió una carta al presidente de la Academia en la que le exponía los motivos: su desconfianza en todas las Academias oficiales del mundo. En España numerosos escritores ansiaban entrar en la Real Academia de la Lengua, pero ahí “sólo entran en abundancia los mediocres y algún que otro nulo”, señalaba.

Justifica su actitud en la desaprobación de los desprecios que Francia le infligió a Rodin. Recuerda que la Societé des Gens de Lettres de París en su día le encargó una escultura de Balzac que, una vez realizada, le fue devuelta al autor como “cosa inaceptable”. Rodin quiso ingresar en la Academia de Bellas Artes, pero no lo consiguió. Le denegaron su petición pocos días antes de morir. “Con ello nada perdió la inmarcesible gloria del escultor. En cambio, lo perdió toda la gloria del oropel de los académicos”, les reprocha. Y se pregunta: “¿No son acaso los académicos de la española unos señores que no tienen ni historia ni labor literaria?”.

No obstante, De Pedro se mostró muy agradecido por la consideración que la Academia francesa le había mostrado, añadiendo que “en prueba de lo cual, estoy dispuesto a sostener relaciones extraordinarias con ustedes, en la persuasión de que tendrán en mí un constante y cariñoso amigo. Además, enviaré, a cambio de la Revue Internationale, la revista El Caballero Andante, fundada y dirigida por mí, que aparecerá el 6 de abril del año actual de 1918, así como todos los libros que iré publicando”. (El primer número de la mencionada revista apareció en dicha fecha con carácter  semanal y su fin era tratar de elevar los valores morales y la posición de la mujer en la sociedad).

 

3.- CORRESPONDENCIA DESDE PANAMÁ

El anterior incidente se desprende de la correspondencia que Blázquez de Pedro mantuvo con su primo Victorino Maillo Alonso, colaborador suyo en el Ateneo Bejarano y, posteriormente, conocido librero que se estableció en Plasencia. En 1915, Maillo dirigió una carta a don Miguel de Unamuno, comunicándole que De Pedro había emigrado a Panamá y que, para mayor seguridad en la recepción de las comunicaciones, si tenía que enviarle algo, lo hiciera a él, “como quiera que en Béjar tal vez no tenga con nadie tanta correspondencia como conmigo”. (Dicha carta aparece publicada en la página 75 del libro Unamuno y Béjar, catálogo de la exposición realizada en el convento de San Francisco de Béjar, dentro de los actos conmemorativos de los 800 años de la Universidad de Salamanca).

La dirección que le facilitaba era calle Barrioneila 3 y 11, domicilio donde su padre, Laureano Maillo Martín, gestionaba los socorros mutuos de los obreros textiles. Laureano Maillo, presidente del gremio de bataneros, fue uno de los firmantes en la Cámara de Comercio, el 11 de mayo de 1915, del laudo arbitral que había dictado el Instituto de Reformas Sociales, pasando a los anales de la negociación social por dirimir el conflicto planteado en Béjar entre la Unión de Fabricantes y la Comisión de la Federación Obrera, en el que se desató una huelga salvaje sin esquiroles, que duró siete largos meses  y dejó la ciudad devastada.

Durante ese tiempo, este dirigente estuvo recorriendo las organizaciones obreras de la provincia recabando fondos para la caja de resistencia. También fue miembro del comité de la Conjunción Republicano Socialista y vocal de la potente Cooperativa Obrera de la calle Alojería, de la que era secretario Martín Blázquez, padre de José María, cuyo principal fin era “suministrar a los asociados y sus familias y a todos los obreros que militen en las Sociedades obreras de resistencia o simpaticen con ellas, toda clase de artículos de suma necesidad o mera utilidad, en inmejorable calidad y a los precios más reducidos posibles”.

En aquella misiva, Victorino Maillo solicitaba a Unamuno que le remitiera dos ejemplares del discurso pronunciado en Madrid con motivo de su destitución como Rector de la Universidad de Salamanca. Se trataba del pronunciado en el Ateneo de Madrid titulado Lo que ha de ser un Rector en España. Uno de ellos era para él mismo, pues ya había tenido noticias de su contenido en la industria de curtidos de don José Galindo Pamo y su esposa Amalia Zúñiga Sánchez, en cuyo despacho de la Plaza Mayor estaba empleado como contable y encargado de la correspondencia comercial. El otro, sería para Blázquez de Pedro que, como buen conocedor de la prensa argentina, le había informado de que “toda Argentina había protestado a tal atropello y que creía haber hecho más labor la prensa extranjera que la española, y esto era una vergüenza para todos nosotros”.

Los hechos relacionados con Unamuno se produjeron al año anterior, cuando tuvo problemas administrativos con el Ministerio de Instrucción Pública por la convalidación del título de bachiller de los estudiantes, José Casas Manrique y Domingo Nicolás Nazabal, uno colombiano y el otro cubano, amparado por la existencia de convenios de reconocimiento recíproco con sus países. Dicha legalización no fue admitida por el Ministro, el conservador Gabino Bugallal, que lo utilizó como pretexto para cesarle, en represalia por haberse negado a presentarse a las elecciones a Cortes en las filas del Conde de Romanones, tropelía que alcanzó una gran repercusión.

 

4.- PERSONALIDADES

De Pedro fue enviando a Maillo libros que publicaba en Panamá, a los que añadía la dedicatoria “Para mis primos Victorino y Candelas, cariñosamente, Pepe”. (Se refería a su esposa Candelas Sánchez Guijo, prima hermana de los mencionados artistas Juan Manuel y Mateo Hernández, emigrados a Argentina y Francia respectivamente). Entre otros, en 1917 recibió un ejemplar conmemorativo, El primer centenario del natalicio de don Ramón de Campoamor, editado en diciembre de ese año en Ciudad de Panamá por la Tipografía Moderna y patrocinado por el presidente de la República, el escritor liberal Ramón Maximiliano Valdés. Aquella obra estuvo coordinada por el español Gervasio García, delegado de la Unión Ibero-Americana, con sede en la calle Alcalá 73 de Madrid, que presidía el académico asturiano Faustino Rodríguez San Pedro. Valdés había invitado a Blázquez de Pedro a participar en aquella obra con una colaboración que materializó en dos artículos.

El primero de ellos consistía en el extracto de una conferencia que pronunció ante varias formaciones obreras afrontando la cuestión social y la abolición de la pena de muerte en España y Panamá. Y hacía hincapié en la labor primordial del profesorado panameño, difícil y necesaria para contrarrestar la poderosa influencia de la empresa norteamericana United Fruit Company, que tenía el control oligopólico de todos los negocios en América Central, motivo por el que más del 60 por ciento de los habitantes de Panamá eran estadounidenses o trabajadores de color procedentes de las Antillas Inglesas.

(El término “república bananera” fue acuñado en 1901 a causa de la política mercantil de esta empresa con el significado de neocolonialismo: explotación en monopolio de Costa Rica, Honduras, Guatemala y Panamá de toda su producción frutícola tropical, principalmente bananas. El cronista bejarano Juan Muñoz García ya había incidido en 1912 en este punto al escribir en la revista Cultura y Tolerancia, que dirigía Blázquez de Pedro: “Los Estados Unidos del Norte construyen y fortifican el Canal de Panamá, tienden un ferrocarril que comunica rápidamente sus estados con Habana, amenazan con intervenir en Cuba, gestionan y consiguen de Chile, Nicaragua y Colombia el arriendo y cesiones de territorios destinados a fines diversos, y esta cesiones que en Sudamérica hubieran sido motivo de guerra, son para el Norte jalones con que marca sus aspiraciones a la hegemonía del Nuevo Continente”).

La otra aportación de Blázquez de Pedro en aquel libro versaba sobre Campoamor, poeta verdadero en la que elogiaba el talante personal y la manifiesta rebeldía del insigne asturiano, sin que le importara su afinidad a un partido conservador monárquico.

Como intelectual, en aquel momento Blázquez de Pedro se relacionaba con las élites panameñas. Ya había participado en otro homenaje similar en la Sociedad Española de la Beneficencia, al que acudió el cuerpo diplomático, entre ellos, el embajador español, Luis Ortega, Conde de San Simón, donde compartió discursos con Octavio Méndez Pereira, presidente de la Academia de Historia, y el escritor modernista Guillermo Andreve. En dicho acto pronunció unas palabras por las que fue muy ovacionado. Y ese mismo año, el presidente Valdés nuevamente le invita a asistir a la inauguración de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, el primer centro de estudios superiores de Panamá.

Pero, Valdés no fue el único mandatario centroamericano con quien Blázquez de Pedro colaboró. También cooperó con el ministro de Instrucción Pública de Costa Rica, Joaquín García Monge, participando en el nacimiento de su longeva revista Repertorio Americano, junto a  escritores de la época como el modernista argentino Leopoldo Lugones. Luego llegaron otros autores hispanoamericanos, Gabriela Mistral, Alejo Carpentier, Alfonso Reyes… y españoles, Francisco Grandmontagne, Antonio Machado, Ramiro de Maeztu, Eduardo Marquina, José Moreno Villa, Federico de Onís, Eugenio d’Ors, Ortega y Gasset, Valle Inclán, Unamuno…

 

5.- DIVERSAS PUBLICACIONES

En 1922, remitió a Maillo Observaciones de un andariego en Panamá, un compendio de 56 artículos publicados en el Diario de Panamá y otros periódicos, donde ensalzaba la Exposición de pintura y escultura españolas celebrada en aquel país en 1916. Especialmente elogiaba al pintor Elías Salaverría, que obtuvo la Medalla de Oro por su cuadro Gu, depositado en el Museo de Bellas Artes de Álava y, sobre todo, La Bailaora de Mariano Benlliure, una de las  diversas figuras que el escultor hizo de Pastora Imperio, la diva del tablao, que intentó que fuera comprada por el Estado panameño.

En 1924 le envía su libro más intimista. Se trataba de Sangre de mi Sangre, un poemario vital de 110 poesías, que se desarrolla cronológicamente entre Béjar, Salamanca y Madrid, del que, en el contexto de su obra, se pueden extraer rasgos autobiográficos del autor. De los poemas dedicados a su madre, Segunda de Pedro Maillo, sabemos de algún punto donde estuvo destinado como soldado durante la Guerra de Cuba: “El original de esta poesía, enviada a mi madre, llevaba en el encabezamiento una mariposa azul, que cogí en los alrededores del Fuerte Optico de Palma Soriano, Santiago de Cuba. Hice la poesía entre los días 6 y 7 de agosto de 1896”. (El destacamento se hallaba muy cerca de donde varios meses antes había muerto el líder revolucionario José Martí en una emboscada del coronel José Ximénez de Sandoval).

Otras iban destinadas a sus amistades: “A mi cordial amigo el ilustrado, progresivo y correcto escritor Nicomedes Martín-Mateos” (nieto del filósofo bejarano del mismo nombre), a las hermanas Josefa y Lucrecia González… Igualmente, contenía una altruista contribución al magisterio infantil: composiciones que fueron escritas con ocasión del tercer centenario de la publicación de El Quijote, para ser recitadas por los niños en los actos celebrados en las escuelas de instrucción primaria del distrito de San Juan de Béjar, ciudad en la que sufrió frustraciones de muy diversa índole. En 1900 se mostraba apesadumbrado: «Misterios humanos. Nos amamos mutuamente con un amor nada vulgar. Mas ella, por altanera, de mí se llegó a olvidar. Casada con otro hombre a tiempo su hijo tenía, que llamaron, ¡gran misterio! como yo, José María”.

No sería la única mujer en su vida. También recuerda en Béjar a Consuelo en 1905: “Incontables mujeres, portentosas, de hermosura, donaire y arrogancia, he tratado y he visto, y solamente, me han causado impresiones momentáneas; pero tú, mi ilusión, eres tan bella, tienes tales hechizos en la cara, luces piel tan sedeña y atrayente, y unas formas tan justas y paganas, llevas tal sugestión en todo el cuerpo, que has logrado inflamarme las entrañas”.

La destreza del escritor bejarano con la pluma en el ensayo y la poesía es patente en la numerosa escritura que dejó dispersa en multitud de publicaciones españolas e hispanoamericanas. El personaje bien merece una antología de su extensa obra en Panamá. El hispanista Geoffrey Ribbons, editor de Soledades, Galerías y otros Poemas de Antonio Machado, afirmaba que, ya en 1904, el poemario Ideas y Sentimientos de José María Blázquez de Pedro fue publicado por la famosa Imprenta de Valero Díaz de la calle Preciados de Madrid, dedicándole el quinto volumen de la Colección de Escritores Jóvenes, junto a Antonio Machado, a quien asignó el tercero con sus Soledades.

(Foto portada. Blázquez de Pedro en Salamanca. Venancio Gombau. 1913)

 

 

Blázquez de Pedro en Panamá. 1919

 

Ramón Maximiliano Valdés. Presidente de Panamá. 1917

 

Joaquín García Monge. Ministro de Instrucción Pública. Costa Rica. 1919

 

Insignia de la Academia de Historia Internacional

 

Parte de un de tríptico de trabajos en cartulina realizados por José María Blázquez de Pedro en su adolescencia. Contiene la fotografía de su tío Bernabé Blázquez Sánchez, hermano de su padre Martín y párroco de Jarandilla de la Vera (Cáceres).

 

 

 

COMO ME GUSTAS MÁS

Me place en extremo

el verte adornada

con trajes lujosos

de seda irisada,

que ajustan las formas

de tu cuerpecito

esbelto, flexible,

gallardo y bonito;

con falda de encajes,

con botas ceñidas

de rara tintura,

con áureos pendientes

de puros diamantes,

con flores lozanas,

bellas y olorantes,

con amplia mantilla

que aurore tu frente

y sirva a tus ojos

de marco esplendente,

con todas las galas

de artístico gusto,

que den más relieve

a tu hermoso busto.

Con todo atavío

me alegras, amada,

pero nunca tanto

como perfumada,

porque los perfumes

son embriagadores

y a gozar impulsan

esparciendo amores.

                                                     J.M. Blázquez de Pedro. 1914. 

(Mis otros artículos sobre la biografía de José María Blázquez de Pedro: «Blázquez de Pedro. Un bejarano para el V Centenario».  El Adelanto 29/09/1991 y 06/10/1991 – El Norte de Castilla 02/11/1991, dos páginas centrales)

Relacionado.   Béjar, Unamuno, Blázquez de Pedro, Dorado Montero…

 

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