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miércoles 5 octubre 2022
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La economía de posguerra: los Huertos Familiares

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La economía de posguerra: los Huertos Familiares

 

 

LOS HUERTOS FAMILIARES FUERON OBRA DE DIEGO SALAS POMBO, A QUIEN NADIE CONOCE, A PESAR DE QUE EN TODOS LAS LOCALIDADES DE SALAMANCA HABÍA UNA CALLE CON SU NOMBRE

 

 

1.- Los huertos familiares.  2.- El plan piloto de Salamanca.  3.- Filiberto Villalobos.  4.- Homenajes.  5.- Punto final.

 

 

1.- LOS HUERTOS FAMILIARES

Diego Salas Pombo ha sido una leyenda urbana en Salamanca en su sentido más literal, escrita durante muchos años en los rótulos de las calles de las ciudades y los pueblos de la provincia. Sin embargo, al menos dos generaciones lo ignoraron todo sobre el personaje. ¿Cuál es el motivo de que en cada localidad hubiera una calle con su nombre? Sencillamente, porque, aunque se desconociese, era Hijo Adoptivo de la Provincia.

Salas Pombo fue Procurador de las Cortes franquistas desde la primera legislatura de 1943 hasta la finalización de la última en 1977 y Gobernador Civil de Salamanca durante los años 1945 a 1950, muy popular entre nuestros abuelos campesinos, a quienes proporcionó un eficaz medio para sobrellevar en el medo rural la penuria y la falta de alimentos que acuciaba en las ciudades. Los huertos familiares que se les fue cediendo a quienes carecían de tierra significaban para ellos la posibilidad de cultivar sus propias frutas y hortalizas o criar aves de corral, obteniendo el sustento básico de la familia. Se crearon en torno a 8.000 en toda la provincia.

La idea del reparto de estos minifundios surgió en el Congreso Agrario Regional del Duero, celebrado en 1946 en el Aula Magna de la Universidad de Valladolid. El ministro de Agricultura, Carlos Rein, expuso su nueva política de colonización y regadíos en la que los huertos familiares constituían el primer paso de una contrarreforma de las leyes agrarias republicanas.

Antes de que una norma los regulara, fue necesario la realización de un plan piloto que llevaría a cabo el Gobernador Civil de Salamanca, Diego Salas Pombo. Primeramente, en la comarca de Peñaranda; más tarde, en toda la provincia y, si el resultado era satisfactorio, se redactaría un Reglamento de Uso de los huertos para su aplicación en el ámbito nacional. Las parcelas debían ser reducidas, entre 5 y 10 áreas, y cercanas a la localidad. La titularidad correspondía al cabeza de familia, que podía transmitirlo a su viuda o a los hijos solteros que convivieran con ella y, en su caso, al hijo con familia más numerosa a su cargo. No se podía poseer más de un huerto, que estaba sujeto al pago de un canon anual. El consumo de lo producido debía ser directo, sólo para su familia, estando autorizados para vender lo imprescindible para la adquisición de semillas, aperos o herramientas de trabajo. 

 

2.- EL PLAN PILOTO DE SALAMANCA

La rapidez con que Salas Pombo intervino permitió que la primera actuación se realizara ese mismo año en Santiago de la Puebla, donde fueron entregados 124 huertos a otros tantos vecinos en el Prado de Abajo. El alcalde, Fabián Hernández, había cedido la finca al Instituto de Colonización; luego, éste la revertió a los vecinos una vez hechas las divisiones, adjuntando las normas de explotación de cada una de las parcelas. Posteriormente, adjudicó los de Macotera, junto con su alcalde, Antonio Oreja, y continuó con otros pueblos seleccionados, como Mancera de Abajo, Salmoral, Malpartida, Alaraz… todos ellos de la comarca de Peñaranda de Bracamonte. Después, en el resto de la provincia, Anaya de Alba, Barbadillo, Bocacara, Cabrerizos, Cabrillas… Al mismo tiempo, autorizó el cultivo de las riberas de los ríos y fomentó el regadío de huertas en la zona de Villoria.

En 1949, el ministro Carlos Rein dio su beneplácito al proyectado plan minifundista desplazándose hasta Peñaranda de Bracamonte donde le esperaba Salas Pombo y el grupo de alcaldes de la zona beneficiada. Giró una visita por los pueblos ribereños del río Margañán y terminó en Villoria para inspeccionar los canales de riego, donde el alcalde, Saturnino Portela, ofreció un vino de honor en las dependencias municipales e hizo un elogio de Salas Pombo. El ministro tomó buena nota del resultado obtenido y, en 1950, publicó el Reglamente de Uso de los Huertos Familiares para general aplicación en todo el país.

 

3.- FILIBERTO VILLALOBOS

En su cometido, Salas Pombo solicitó los informes de los técnicos del Ministerio, de alcaldes y muy especialmente se interesó por la opinión de Filiberto Villalobos. Nacido en Salvatierra de Tormes y criado en Torresmenudas, Villalobos era un perfecto conocedor del mundo rural salmantino. Médico con el primer equipo de rayos X en su consulta y nombrado Ministro de Instrucción Pública en la República, fue testigo de cómo la Ley de Reforma Agraria fracasó por la falta de planificación y tacto, creando demasiadas expectativas. Conocedor de aquella planificación en primera persona, su consejo para Salas Pombo resultaba muy valioso.

Después de la Guerra Civil, Villalobos fue encarcelado y duramente represaliado. Pero en 1942 una sentencia le absolvía de toda imputación y fue autorizado a ejercer la medicina privada libremente. Su bonhomía y generosidad, su carisma de persona querida por todos, pudo más que cualquier ideología. Villalobos falleció en 1955, siendo objeto de un multitudinario duelo. Tres años más tarde una comisión ciudadana le brindó una merecida distinción y creó una Fundación docente que llevaba su nombre, dándole el tratamiento de Excelentísimo Señor. Su objeto era ayudar a estudiantes salmantinos con buen expediente académico y escasos medios para que cursaran una carrera universitaria. El patronato estuvo formado por miembros de la Universidad y de su propia familia.

 

4.- HOMENAJES

En 1950, Salas Pombo fue nombrado Gobernador Civil de Valencia. La sociedad salmantina del momento quiso despedirle rindiéndole un homenaje. El 15 de enero, la Diputación Provincial acordó otorgarle el título de Hijo Adoptivo de la Provincia, organizando dos días después dicho homenaje en el salón de actos del Gobierno Civil en la Gran Vía, a cuyo acontecimiento asistieron todas las fuerzas vivas de la capital y provincia.

En primer lugar, intervino como introductor Fernando Rodilla, Abogado del Estado, seguido por Alipio Pérez Tabernero, Alcalde de Matilla de los Caños y Procurador en Cortes, que le hizo entrega del galardón concedido, finalizando el Subdelegado Provincial del Movimiento, José María Vargas Zúñiga, que dio lectura a diversos mensajes de adhesión y felicitación de los Ayuntamientos de la provincia. En el acto también estuvieron presentes el alcalde de Salamanca, Luis Fernández Alonso; el presidente de la Diputación, Carlos Gutiérrez Ceballos y otras personalidades, como el presidente de la Cámara de Comercio de Salamanca, José María Viñuela Corporales, que le había concedido el título de Presidente Honorario de la corporación cameral.

Desde la Diputación Provincial se recordó a los Ayuntamientos que el nombramiento de Hijo Adoptivo de la Provincia implicaba que lo era de todos los municipios y que debían dar su nombre a una calle. Ese es el motivo por el que en cada pueblo existía alguna vía urbana denominada “Salas Pombo”, hoy desaparecidas en aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

 

5.- PUNTO FINAL

El 30 de junio de 1977 las Cortes franquistas se disolvieron tras las Elecciones Generales celebradas quince días antes, como consecuencia de la aprobación de la Ley de Reforma Política. El camino recorrido fue arduo. Terminaron votando en contra 59 Procuradores, de los que 19 habían permanecido en el escaño más de 34 años, lo que duraron todas las legislaturas de aquellas Cortes. Uno de ellos fue Salas Pombo, a quien ni el presidente, Adolfo Suárez, ni el ministro de Justicia, Landelino Lavilla, consiguieron convencer de que engrosara la nueva senda democrática que se iniciaba tras la muerte de Franco.

Se precisaba que dos tercios de los Procuradores votaran a favor de la Ley, pero al menos 173 estaban dispuestos a bloquearla. Las negociaciones fueron frenéticas con aquel ala dura del franquismo que se extinguía. El dilema era reforma o ruptura. Suárez les insinuó que como Procuradores iban a perder un estatus que podían recuperar en calidad de Diputados o Senadores del naciente Parlamento. Pero no cedieron. Los franquistas exigieron que la votación fuera secreta. El Presidente se opuso porque vio claramente que la perdía. Entonces, les hizo una contraoferta: lo aceptaría a condición de que se retransmitiera por televisión en hora de máxima audiencia. Finalmente, llegaron a un acuerdo, el primer consenso de la Democracia: la votación sería nominal, pero sin cámaras de televisión. La Ley de Reforma Política fue aprobada por mayoría y, con ella, la formación de las Cortes Constituyentes. El franquismo se diluyó y con él Salas Pombo.

(Foto portada. Huertos modernos. Rubén Fernández de Baro)

 

 

Diego Salas Pombo

 

Filiberto Villalobos

 

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